Descartes y el Monstruo de Espagueti Volador

Descartes y el Monstruo de Espagueti Volador

Entre los “estudiosos” del mundo de la teología y la apologética cristiana, no es raro encontrar al que afirma que cosas como los milagros, la resurrección o la propia existencia de Dios, pueden ser racionalmente debatidas. La historia de la religión y la filosofía está plagada de los que defendieron de forma “racional” tal característica de Dios, usando la argumentación lógica.

Posiblemente de este tema se pueda hablar (y escribir) mucho, pero la verdad es que da un poco de flojera tener que describir esta curiosa cualidad de todo apologista en un solo artículo. Así que por el momento hablemos de lo que es mi argumento filosófico favorito en favor de la existencia de Dios.

Se trata del famoso argumento ontológico. Con el cristianismo como la religión oficial del imperio -y con la caída del imperio romano mas adelante-, se marcaría lo que luego seria la llamada era oscura o Edad Media, en la cual, los pensadores se dedicaron, o a plantearse argumentos para fundamentar el poder eclesiástico, o a observar la naturaleza y así, plantear argumentos para fundamentar la creencia en un único y verdadero Dios; el Dios cristiano por supuesto.

Entre los argumentos creados en aquellos tiempos, el argumento ontológico destacó por ser el planteamiento que intenta demostrar la existencia de Dios a partir de la comprensión de la idea de Dios, ya que esta implica la propia existencia de Dios.

Si bien, la primera mente creadora de tal argumento fue Avicena
a finales del siglo X, lo cierto es que la mejor formulación de éste, la daría Anselmo de Canterbury o san Anselmo para los feligreses.

Si podemos imaginar un ser perfecto, entonces ese ser debe existir, ya que la existencia es parte de la perfección. Por tanto ese ser perfecto existe. Por supuesto, el argumento formalizado es un poco mas complejo que dos oraciones pequeñas. Si bien, la teología quedó contenta con el argumento esgrimido por san Anselmo, seria en el Renacimiento cuando el argumento ontológico dio un nuevo giro, cimentando ”racionalmente” la creencia en dios.

El filósofo y matemático René Descartes (se pronuncia Decart), expuso su reformado argumento en El Discurso del Método y en las Meditaciones Metafísicas.

El objetivo del Discurso del Método era la fundamentación de la ciencia y sus límites de investigación. Descartes concluyó que cosas como la mente, la idea y Dios, son objetos imposibles de conocer de forma científica, ya que la ciencia solo podía describir objetos materiales. El alma, la conciencia y el mundo sobrenatural no podían ser investigadas, así que solo se podía decir que estas cosas existen ya que la idea de alma o sobrenatural, la tenemos en la mente; por tanto existen.

El argumento ontológico cartesiano se formaliza mas o menos de la siguiente forma:

1.Cualquier cosa que percibo clara y distintivamente contenida en la idea de algo, debe ser cierta. (Por clara y distintivamente Descartes entiende cosas como su Pienso, luego existo)
2.Clara y distintivamente percibo que la existencia necesaria está contenida en la idea de Dios.
3.Por tanto, Dios existe.

En las Meditaciones Metafísicas Descartes ofrecería mayor argumentación al asunto, ya que Dios necesariamente debe existir.

¿Estaban equivocados Avicena, san Anselmo o René Descartes? En la historia se plantearían refutaciones ante tal argumento como el que, solo por pensar en algo no implica que ese algo exista. Esto puede ejemplificarse de forma simple:

1. Yo pienso, por tanto existo.

2. Yo pienso, lo que quiere decir que tengo ideas.

3.Yo tengo la idea de Gokú.

4. Gokú es un ser superior.

5.La existencia es parte de la superioridad.

6.Por tanto Gokú existe.

Espero que este ejemplo sirva como demostración de que el argumento es ridículo, y que no habrá nuevos gokunianos defendiendo la existencia del genial anime. Pero en fin.

Otra refutación un poco mas seria, fue la explicada en Diálogos sobre la Religión Natural, del empirista David Hume:

“Es un absurdo evidente pretender demostrar un hecho como necesario, o pretender demostrarlo con cualesquiera argumentos a priori. Nada es demostrable salvo si su contrario implica una contradicción. Nada que sea distintivamente concebible implica una contradicción. Cualquier cosa que concebimos como existente igualmente la podemos concebir como inexistente. No hay, por tanto, ser alguno cuya inexistencia implique una contradicción. En consecuencia, no hay ser alguno cuya existencia sea demostrable a priori.”

Si continuamos con la argumentación y la contra argumentación, podríamos seguir hasta llegar a los argumentos que usa hoy día el apologista William Lane Craig. Pero eso sería alargar el asunto, y el objetivo no es destronar al argumento ontológico de su privilegiado lugar en el debate “racional” sobre la existencia de Dios.

Imaginemos por un momento que al argumento ontológico no ha sido refutado por Hume, Kant, Russell, Dawkins, Harris, Loftus… y que en verdad el hecho de tener una idea sobre algo, implica que ese algo existe.

Supongamos por un momento que el argumento ontológico en verdad es una prueba lógica de la existencia necesaria de algún Dios. Ese Dios no puede ser otro mas que el grandioso Monstruo de Espagueti Volador (Monesvol). ¿Por qué Monesvol? ¿Cómo puedo argumentar lo que afirmo?

Pues bien, puedo obtener la idea de un ser que es perfecto, creador de todo y alcohólico.

1.La existencia es parte de la perfección… al igual que ser un creador alcohólico.

2.Esa idea de un ser perfecto, creador de todo-alcohólico es llamada Monesvol.

3.Ya que la existencia es parte de la perfección, y Monesvol es el ser perfecto, forzosamente debemos concluir que Monesvol existe, y no solo eso; también debemos concluir que Monesvol nos creó mientras estaba ebrio, lo cual, causaría las “fallas de diseño” que llevó a los biólogos a confundirlas con evolución.

Así que…

Usted puede tener toda la fe en su Dios personal, pero lo cierto es que el argumento ontológico de Monesvol es debatible de forma racional, y usted no lo puede negar. Así pues, llegamos a una nueva conclusión argumentada:

1.Monesvol puede ser lógicamente defendido mediante el argumento ontológico cartesiano.

2.Monesvol es Dios.

3.Por tanto, la existencia de Dios es defendible de forma racional.

Con todo lo ya dicho le damos la razón a los teólogos y apologistas de ayer y hoy. Es posible defender la creencia en Dios, pero su defensa es inútil por dos razones:

1.La defensa basada únicamente en argumentos lógicos válidos correctamente formulados no es lo mismo que argumentos verdaderos y corroborados con evidencia, y

2. Los apologistas cristianos defienden el falso Dios, ya que no conozco apologista defensor del pastafarismo. Por tanto solo defienden un Dios inventado por el hombre.

¿Dices que yo defiendo el falso Dios? Demuéstrame que tu Dios es mas real que Monesvol y entonces te creeré.

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*Elogios del Pastafarismo. Mi ponencia presentada en la Segunda Jornada Filosófica de la U. de G., publicada en mi blog.

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Invitación

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Puede ser por la edad o por el camino recorrido, pero volverse escéptico no debe ser confundido con aquel que pierde la capacidad de creer en los sueños.
Ojo, escribo “sueños” y no “delirios” ni “alucinaciones”. A veces parece que una gran cantidad de la población mundial confunde estos conceptos.

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