¡Hagan una en mi ciudad!
Sin duda, Internet se ha convertido en tierra fértil para magufos, charlatanes, vendedores de humo, y toda clase de agoreros, traficantes de misterios, y mercaderes de fe que ofrecen paraísos eternos a cambio de dinero. En Internet es fácil encontrar la historia de cualquiera de los dioses que la imaginación humana ha podido concebir; desde los dioses que siguen vigentes en la fértil imaginación humana, hasta las miles de deidades que ya pasaron de moda, pero que fueron la inspiración para crear los dioses modernos con su catálogo de poderes sobrenaturales y las respectivas maneras de adorarlos para hacerse acreedor a sus bendiciones.
En el catálogo hay religiones para todos los gustos: puedes ser cristiano y creer que el mesías ya vino a la tierra a redimir a la humanidad, y que luego volverá a juzgar a vivos y muertos; puedes sentarse a esperarlo siendo judío, o si crees que ya está en la tierra, puedes adorar a José Luis de Jesús Miranda perteneciendo a su secta “creciendo en gracia”. Si temes al infierno, puedes elegir entre las muchas religiones que no contemplan este cruel castigo en su inventario, y puedes elegir alguna religión que te permita reencarnar repetidas veces hasta lograr purificarse; o si quieres acceder al paraíso directamente y te gusta el sexo que es considerado pecaminoso por muchas religiones, puedes inmolarse con una explosión en nombre de Alá para ser premiado con setenta y dos vírgenes. En cualquiera de los casos, las probabilidades harán que hasta la religión o secta más absurda, obtenga testimonios maravillosos de sus miembros, que servirán para atraer más personas al redil y más dinero a las arcas del pastor. Si ninguna religión cumple con tus expectativas, tienes la posibilidad de crear una; o como en mi caso, puedes preferir vivir sin religión, sin ataduras a dogmas y haciéndote responsable de tus actos, sin culpar ni agradecer a dioses por las cosas malas a buenas que te suceden a diario.
De esas personas es de las que quiero hablar hoy. Personas que no dicen “gracias a dios” cuando les pasa algo bueno, y no se preguntan la razón por la cual dios decidió que les ocurriera algo indeseado. Personas que no le atribuyen a ninguna deidad los logros de los médicos, o por haber llegado bien después de un largo viaje, mientras muchas personas murieron o quedaron lisiadas en accidentes. Hemos hecho de Internet y las redes sociales, un punto de encuentro inimaginable hace veinte años que nos permite salvar un obstáculo grande que tenemos los ateos, que es la cantidad de ateos por kilómetro cuadrado, que es muy baja en comparación con la de los creyentes que pueden encontrar un templo casi en cualquier lugar de la ciudad. Los ateos no tenemos esa ventaja; no es fácil ver diez ateos juntos en un parque, y es un privilegio estar cerca cuando se realiza algún encuentro, coloquio o convención de no creyentes para poder participar. Por suerte, hay personas que estamos tomando la iniciativa de reunirnos y hacernos notar. ¿Reunirnos? ¿Pero no es lo mismo que hacen las religiones?, sí, es lo mismo que hacen los religiosos; y también lo hacen los estudiantes de una universidad o los admiradores de algún genero de música cuando hay un concierto o recital. También nos reunimos los miembros de una misma familia o los colaboradores de algún personaje de la política local; los feministas o los que nos oponemos al maltrato de los animales. No es necesario pertenecer a una religión o creer en dios para estar reunidos y luchar por causas e ideales que nos unen, como los derechos humanos, el estado laico con el que compartimos la lucha con las religiones minoritarias, o por algo tan simple como hacernos notar; que nos tengan en cuenta, o que nos pidan la opinión cuando en un país surgen temas polémicos como el derecho al aborto legal o el derecho de los homosexuales a formar su familia; o el derecho a querer morir sin esperar a que el dios de los creyentes lo decida. Son muchas las causas que compartimos los no creyentes en deidades, y aunque no todos compartimos una posición política, el gusto por los deportes como el fútbol o el escepticismo ante afirmaciones que no han pasado el escrutinio del método científico; podemos ser partícipes del cambio social mediante la unidad, y la lucha por causas que difícilmente comparten quienes creen en un ser todopoderoso que nos vigila, que habla por medio de ministros en la tierra que no se ponen de acuerdo ni para mentir, y que ha inspirado la escritura de libros sagrados incuestionables pero de libre interpretación.
Son muchos los países en los que prosperan comunidades y asociaciones de ateos activas que propugnan la causa a favor de los derechos humanos, o el estado laico donde la religión no interfiera en las decisiones políticas. Son de resaltar los movimientos como el de Mar del Plata en Argentina, que ya han realizado tres congresos nacionales de ateísmo en 2008, 2010 y 2011. El primer congreso de ateísmo en chile, llevado a cabo con éxito el pasado mes de diciembre de 2011. El primer coloquio mexicano de ateísmo realizado en el distrito federal en noviembre de 2010 por las personas hoy agrupadas en la asociación civil de ateos y librepensadores mexicanos. Desde México se emite el podcast ateo masa crítica, dedicado a la promoción del pensamiento crítico. Los ateos y ateas de Bolivia que ya cuentan con encuentros semanales en tres de sus ciudades, y ya realizaron el primer encuentro a nivel nacional en la capital del país; tienen como una de sus causas, poner a los ateos visibles en las estadísticas de población del país, mediante la inclusión de los no creyentes en la boleta que será usada para el censo de población que será realizado a mediados del 2012 en Bolivia. Resaltan también la sociedad atea venezolana, y la asociación peruana de ateos APERAT; esta última emite desde Lima, el excelente programa radial conocido como “escépticos en la radio”, donde no solo se cuestiona la religión, sino que también ponemos en tela de juicio cualquier afirmación extraordinaria que no apruebe el examen de la ciencia.
¿Y por qué el título de este articulo?, ¡Hagan una en mi ciudad!. Pues bien; muchas de las asociaciones de ateos que he mencionado en este artículo, y otras que he dejado de mencionar para no extenderme demasiado, se caracterizan por la realización de encuentros personales en las ciudades donde tienen su cede; es de resaltar que el éxito de una agrupación, empieza cuando saltamos del mundo virtual al mundo real, y cuando pasamos de poner imágenes graciosas o arengas contra la religión en una página de Facebook, a encontrarnos físicamente para acordar una agenda u hoja de ruta que nos permita lograr los objetivos planeados. Las páginas de Facebook se caracterizan muchas veces por una gran cantidad de personas reunidas, pero son muy pocos los que de verdad están comprometidos con nuestra causa, y no todos viven en un mismo país o ciudad. Muchas veces en dichas páginas son puestas imágenes de los encuentros de ateos realizados en alguna ciudad, lo que a menudo resulta desatando insólitas reacciones alérgicas de muchos ateos que de alguna forma tuvieron la capacidad de unirse a la página, pero no pueden concebir que otros ateos se reúnan porque ¡oh sorpresa!, “si los ateos se reúnen, ya son una religión”. Estas personas terminan armando agotadoras polémicas innecesarias más frustrantes que tratar de hacerle entender a un creyente que su dios no es real; y no comprenden que no creer en dioses no es obstáculo para asociarse y trabajar por un objetivo, y hacerle notar a la sociedad que existimos y queremos ser tenidos en cuenta.
En el sentido contrario; cuando aparecen imágenes de encuentros de ateos en páginas de ateos numerosas, siempre están los entusiastas con su sana envidia que anhelan un encuentro similar en su ciudad de residencia, y lanzan un típico comentario: “hagan una en Medellín”, “hagan una en Cali”, “hagan una en Lima”, o “hagan una en Argentina” o “hagan una en México”; algunos llegan a decir “vénganse para mi ciudad, o mi país”, “vengan a Bogotá” o “vengan a Argentina” o “vengan a México”. A estos amigos entusiastas es que les dedico este artículo y quiero hacerles caer en cuenta de su error; y les digo con cariño y respeto: los ateos de alguna ciudad no actuamos como cantantes que hacemos giras de país en país o de ciudad en ciudad, y tampoco somos circos foráneos que vamos de ciudad en ciudad montando espectáculos para divertir a otras personas. Ir de ciudad en ciudad, sería demasiado costoso y poco práctico para un grupo de ateos; y por eso es importante que los grupos que surjan en una ciudad, sea de personas residentes en dicha ciudad, para de esa forma facilitar el trabajo y las acciones del grupo en dicha población. Los invito a cambiar la palabra “hagan” por “hagamos”, y la palabra “vengan” por “vamos”; tomen la iniciativa de armar su propio encuentro en tu ciudad, con ateos de tu ciudad, sin necesidad de esperar a que otra persona lo haga. Sé que muchos de los que desean tener un encuentro en su ciudad, tienen el suficiente liderazgo para organizarlo por su propia iniciativa y responsabilidad, y ahí es donde aparece de nuevo la importancia de las redes sociales para captar personas con similar forma de pensar, que vivan en una ciudad determinada, y que deseen conocerse personalmente.
La organización horizontal de los ateos, sin jerarquía, ni estructura piramidal o línea de mando como en un ejército, permite que cualquier persona de cualquier ciudad tome la iniciativa de organizarse espontáneamente con sus coterráneos para reunirse físicamente y trabajar por objetivos comunes. Es de esa forma que se han armado los movimientos y organizaciones de ateos que menciono en este artículo, con una o varias personas que no esperaron a que otras personas tomaran la iniciativa, y lanzaron su propio proyecto que luego se hizo más fuerte al enlazarse con proyectos de otras personas. Por eso los invito a no esperar a que los ateos de una ciudad vayan a la tuya; busca ateos de tu ciudad, y aunque sean solo tres o cuatro, es probable que estén armando el grupo más grande que haya existido en tu zona. Contamos con herramientas que hace veinte no imaginábamos, y que ahora nos permiten tener más amigos por ideología, que por su zona de residencia o vecindad; por eso, deja de ver a Facebook como un juguete y empieza a sacarle el provecho que de verdad tienen las redes sociales como twitter o google+; en esta última, mediante el sistema de quedadas, se realizan a diario encuentros de ateos y escépticos de distintos puntos del planeta para compartir experiencias y planear actividades con las que algún día podamos tener un mundo donde las personas agradezcan más a sus amigos reales que a los imaginarios, y nos preocupemos más por la tierra que por el cielo.









